dedicacionAl servicio de las Pequeñas Ligas

Por: Isaac Castillero Wilson
Foto: Isaac Castillero Wilson

¡Manifiesto de vocación! Desarrollar las habilidades de los jóvenes peloteros mediante la disciplina, ha sido la misión de Martín Crespo, Comisionado Técnico del Patronato Nacional de Categorías Menores.

Más allá de sentir el béisbol como una pasión deportiva, a este panameño se le distingue por promoverlo a manera de prevención, para manejar y reducir la delincuencia juvenil en nuestra sociedad y para obtener como resultado, hombres de bien.

Su trayectoria y filosofía en el deporte de las bolas y los strikes, fue motivo para que Sports & Health, escuchara su historia en su propia voz.

¿Qué es béisbol para usted?
Mi vida. Lo conocí a mis 14 años. Lo jugué por 6 años (lanzador) y lo disfrute más cuando fui parte de la selección de Panamá Metro en el Campeonato Nacional Juvenil de 1982, donde nos ubicamos terceros, junto a compañeros de la talla de Lenín Picota y Roberto Kelly. En 1984, empecé como instructor y desde 1986, he aportado con las Pequeñas Ligas, donde me mantengo.

¿Cómo fue ese paso de jugador a entrenador?
Reconozco que fui un pelotero de nivel regular; sin embargo, la dedicación que mostré me llevó a compartir con los mejores. En categoría mayor, jugué solo en el campeonato provincial de Panamá. Las ganas por seguir en el béisbol me llevaron a formarme como director. Mis maestros fueron «Mamavila» Osorio, «Chico» Herón, «Chompipa» Castañeda, Calvin Byron y Marcos Cobos.

¿En qué ha consistido su trayectoria?
Solo he dirigido en categorías menores y entre los logros alcanzados están ser Campeón Nacional con Panamá Metro en 1995, Campeón Mundial y Latinoamericano Intermedio en 2000, con Panamá Metro – Curundú. Algunos récords me dejan como el director más joven en ganar un campeonato nacional y dirigir a la selección nacional juvenil, con 30 años, en 1995. Otros reconocimientos son Mejor Director Técnico de Béisbol de Panamá, nombrado por la Fedebeis; premio Joven Sobresaliente en la categoría «Contribución a la Niñez», otorgado por la Cámara Junior de Panamá, ambos en 2000.

Por más de 20 años ha utilizado el béisbol como herramienta para el bienestar de los niños y adolescentes en sus aspiraciones deportivas y sociales.

¿Cómo ha sido su experiencia con las Pequeñas Ligas?
Enriquecedora. Formalmente, obtuve mi nombramiento en 1992, por Pandeportes, como entrenador de selecciones nacionales, asignado al Programa de Pequeñas Ligas. En 2001, pasé a ser Comisionado Técnico del Patronato Nacional de Categorías Menores. Durante estos años, mis funciones han sido varias… instructor, director, scout, comisionado, asesor, coordinador, delegado, anotador, capacitador y relacionista público, entre otras.

¿Cuál es el objetivo de este programa?
Lo fundamental es la convivencia de la comunidad y la formación integral del joven fuera y dentro del terreno de juego. El juramento dice «creo en Dios, amo a mi patria y respetaré sus leyes. Jugaré limpio y me esforzaré en ganar. Pero gane o pierda, siempre daré lo mejor que pueda». Nosotros no sabemos cuántos grandes ligas van a salir, a lo que sí apostamos es a formar ciudadanos de bien.

¿Cuál es la diferencia en estos torneos?
Todos los participantes juegan. Es un programa de equipos campeones y no de selecciones nacionales. Su temporada inicia en septiembre de cada año y culmina con los campeonatos Latinoamericanos y Mundiales de las diferentes categorías que se juegan en julio y agosto respectivamente. Este año, tenemos representantes de la provincia de Panamá (pre e infantil), Herrera (pre intermedia) y Los Santos (intermedia).

¿Cuál es su magnitud en Panamá?
A la fecha, contamos con 66 ligas a nivel nacional, tenemos poco más de 8 mil 500 peloteros, en las cuatro categorías, Pre-infantil (9-10 años), Infantil (11-12), Pre-intermedia (13-14) e Intermedia (15-16). El programa de pequeñas ligas está arriba de los $200 mil, pero con el apoyo del presidente Guy Nacchio y el director Plinio Castillo, se consiguen los fondos para su realización, sumado al apoyo de los padres y voluntarios.

Destaque alguno de sus aportes con este programa
A partir de 2002, hemos implementado pruebas de conocimientos cívicos a los equipos que representan al país. Saberse el Himno Nacional, distinguir las principales figuras políticas del país y los principales lugares de su nación, son aspectos primordiales. Se les instruye sobre cómo comportarse, cómo tratar a la prensa, están prohibidas las palabras obscenas, entre muchos otros aspectos.

¿Por qué la importancia de trabajar con las categorías menores?
En los días en que vivimos, los chicos no tienen ese poder de identificación entre lo correcto e incorrecto y este es un momento ideal para poder formarlos como buenos ciudadanos. En la parte deportiva, es fundamental para desarrollar al máximo sus cualidades, ante un deporte tan competitivo y complejo.

¿Qué jugadores le han impactado?
Muchos y de diferentes formas. César Pérez ha sido el mejor lanzador que he visto, recuerdo que logró, en un partido de fogueo, ponchar a 25 jugadores de 27 posibles. Otros son: Abdiel Cumberbacth, Rubén Rivera, Rafael Medina, Johnny Córdoba, Randal Delgado y Cristian Bethancourt. Historias, como las de Rubén Tejada, que cuando estaba en las categorías inferiores con Veraguas, lucía opacado por sus compañeros David Montilla y Otto Castillo; sin embargo, hoy es un pelotero de Grandes Ligas.

¿Cuál es su mayor satisfacción?
Saber que cosechamos profesionales, la mayoría tiene una profesión, una familia y llevan en sus recuerdos lo bonito que fue jugar béisbol. Sin obviar, los Grandes Ligas que han pasado por nuestras manos.

  • Las Pequeñas Ligas de Béisbol es una organización internacional fundada en 1939 por Carl Stotz, a quien se le ocurrió jugar este deporte de manera organizada en categorías menores.
  • Ocho décadas más tarde, el contraste es absoluto, más de 2.3 millones de jóvenes jugadores, donde participan más de 7 mil ligas en decenas de países.
  • En Panamá, la finalidad de este programa como forjador del futuro de la niñez se ha cumplido desde mediados de los años ’70, con la ayuda de entusiastas como Felipe Motta, Alejandro Tiniacos, David Menasche, Fernando Osorio, Colón Guardia, Edgardo Melena Carles y Plinio Castillo.

¿Cuál sería la clave del éxito para los peloteros?
Disciplina y dedicación. Nunca decir no puedo, sin antes intentarlo. José Macías es un claro ejemplo que trabajé en la Juvenil, tenía un gran corazón y ese muchacho, sin tener el talento de otros, jugó con Los Tigres de Detroit, Los Cachorros de Chicago y en México. Y acaba de ser campeón con Bocas del Toro.

Recomendaciones
Los padres deben ser orientadores y no ponerles presión a sus hijos. Increíblemente, la categoría de 10 años es en donde más se da. Me ha tocado enviar a chicos a jugar otros deportes porque no les gusta el béisbol y el papá quiere vivir en su pequeño lo que él no pudo lograr.

A los entrenadores, el respeto se gana no se impone. Eso de tirar cascos, gorra y alterarse, no es lo mejor. Tienen que hacer que el jugador se enamore del juego. La estimulación es la clave.

¿Cuáles son sus próximos objetivos?
Esperamos seguir creciendo y ser aún más eficaces en nuestras labores para seguir impactando de forma positiva en la sociedad. Aprovecho para agradecer a Plinio Castillo, quien me ha permitido desarrollarme, sin obviar a todos los que se suman en nuestro programa como el taxista que deja de manejar para enseñarles a los pequeños a apañar o aquellos padres que se reúnen para recaudar fondos.