sexualidad1Exponemos algunas consideraciones sobre lo que los sexólogos llaman el preámbulo sexual.

Por: Yaribeth Vásquez

Hay un sinfín de teorías que tratan de explicar la importancia del preámbulo sexual, una práctica a la cual le atribuyo dos bondades innegables: contribuyen a hacer más placentera e interesante la vida sexual de la pareja y es una de las mejores estrategias para provocar un orgasmo simultáneo entre la pareja.

Sabemos que la mujer demora mucho más en llegar al clímax, pero los juegos sexuales bien llevados permiten que la dama se estimule lo suficiente para que estalle a escasos minutos de ser penetrada.

No los practican
No obstante, les sorprenderá saber que el 75% de las parejas activas sexualmente, incluyendo las relaciones pasajeras o circunstanciales, no practican ningún tipo de juegos sexuales y lo más cercano que están de este tema son los escasos besos que se intercambian segundos antes de lograr la penetración. Un 15% lo practica de vez en cuando o muy esporádicamente y el resto, muy pocos por cierto, parece que han encontrado la fórmula mágica para hacer del preámbulo sexual su regla de vida.

Estas cifras que fueron arrojadas en un estudio que hizo la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS, por sus siglas en inglés) y que fue facilitado a Sports & Health Magazine por el sexólogo y sociólogo Alejandro Alonzo Paniza, revelan la poca importancia que el común de las personas le confiere a los juegos sexuales.

Un probema de actitud
Paniza resume que el problema radica en la actitud del hombre y la mujer en materia sexual. El hombre, al ser muy ansioso y visual, se estimula con facilidad y corre a abalanzarse sobre la mujer para tomarla y dominarla mediante la penetración; la mujer por su parte, no hace mucho esfuerzo por transmitir sus deseos y guiar la relación a lo que ellas realmente desearían durante la compenetración sexual.

Ahora bien, en mi opinión y salvo que nos topemos con uno de esos expertos amantes que poco quedan sobre la tierra, las mujeres debemos llevar la batuta, crear, estimular y conducir el momento sexual.

Es muy egoísta decir que el hombre solo piensa en penetración si su pareja no ha hecho el intento por cambiar esa realidad. Se sorprenderán de lo que se puede lograr cuándo se toman el tiempo de crear preámbulos placenteros, reten a los hombres a jugar con sus cuerpos, y por qué no, empiecen a jugar con las partes más sensibles de ellos, pues merecen atención.

No se trata de agotarse con juegos y zarandearse como en las películas pornográficas que yo llamo «las peores consejeras de los chicos». Con simples protocolos se puede empezar a trabajar la creatividad para el preámbulo sexual.

Consejitos
El simple hecho de pararse frente a frente o uno detrás del otro y quitarse la ropa lenta y mutuamente ya va creando un ambiente de provocación interesante. Si a eso le agregamos unos besos suaves, delicados e intermitentes en las partes que vamos dejando al descubierto… pues el asunto empieza a tomar calor.

¿Por qué cada uno debe subir a la cama por separado? Cuando sería mejor que uno, sea quien sea, vaya conduciendo al otro a la cama hasta que lo acorrala entre las sábanas. Ya en la cama, o en el recinto de su predilección, se puede continuar con el juego sexual aplicando las prácticas más antiguas de la historia: los besos, las caricias, la respiración sobre la piel y el asalto a aquellas partes sensibles que ayudan a encender el cuerpo de la pareja. Todo esto, en algunos casos, estimula la risa coqueta entre ambos que es parte del gran banquete sexual y que jamás debe considerarse poco sensual.

Los masajes con aceites, la colocación de velas aromáticas en la recámara y la utilización de lubricantes, hasta los menos convencionales como la crema chantillí o batida, pueden resultar muy excitantes sin incurrir en mayores esfuerzos.

Hasta allí podríamos decir que es lo básico y, para profundizar más, es necesario hacer un esfuerzo de pareja para conocerse entre sí, ya que es imposible lograr grandes avances en este tema si la pareja no encuentra espacios para conocer sus cuerpos, sus áreas sensibles y preferidas.

Conversar sin tapujos – estando en la cama o en el sofá con una copa de vino – lo que le gusta a uno y otro, hasta lo que no les gusta, es el camino correcto para alcanzar el título de mejores amantes. Sobre todo, se logra que las intervenciones sexuales entre la pareja sean más atinadas, menos temerosas, más satisfactorias.

Esto permitirá definir si es posible incluir fantasías sexuales, juegos más osados o juguetes físicos; si no se conversa antes, la introducción inconsulta e improvisada de estas acciones pueden resultar más un fracaso que una satisfacción.

sexualidad2Los hombres deben recordar que el clítoris y los senos no son los únicos lugares estimulantes de la mujer. También existen los pies, la espalda, las orejas, el cuello, etc. La mujer debe considerar que recorrer el cuerpo de un hombre le ayudará descubrir partes en extremos sensibles que a veces ni ellos conocen. Al descubrirlas, se convertirán en sus heroínas sexuales para toda la vida.

El sexo oral entre la pareja, sin culminar del todo el proceso hasta llegar al clímax, también puede dar su dosis de excitación previo a la penetración. Pero ojo, si el sexo oral está muy placentero no corte el proceso para cambiar a la penetración, creo que lo mejor es continuar hasta saborear el tope del clímax.

Otro consejo, y este es más para los hombres, disfruten el momento y déjense llevar, no se concentren en aguantar los suficiente para durar una eternidad o en preguntarse una y mil veces si su pareja llegó al clímax. Si lo disfrutan y le transmiten ese placer a la mujer, también lo disfrutará y mucho.