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El arquero alemán, Robert Enke, se suicidó luego de seis años con depesión.

Las entidades deportivas, federaciones y equipos profesionales deben realizar el seguimiento adecuado para prevenir situaciones que lamentar.

Por: Ruben Villegas
Orientador
Twitter @RubenDVillegas

Son famosos, con más dinero del que pueden gastar en su vida, han logrado superar obstáculos y barreras en cuanto a rendimiento físico, lo que a la mayoría de los mortales se les hace imposible. Entonces ¿por qué se deprimen las estrellas del deporte profesional?

La mayoría de la veces, la procesión va por dentro. Solo la persona que las vive tiene idea de la magnitud de lo que lo abruma. Es imposible estar completamente en los zapatos de una persona, máxime si nos cerramos en creer que lo tiene todo y debería ser feliz. Sin embargo, los problemas de pareja, familiares o personales no son solucionados por contratos de patrocinio o con copas mundiales. Los atletas son tan humanos como nosotros, con sus fortalezas y defectos.

Está comprobado que la práctica del deporte puede ayudar a prevenir la depresión, pero cuando el deporte -más que un pasatiempo- se convierte en un trabajo, las presiones, frustraciones y demás emociones que se viven, no lo hacen diferente a cualquier otra profesión.

Los deportistas profesionales se trazan metas, están sobreexpuestos a los medios, incluso sus vidas privadas. El estrés es provocado desde adentro con las altas expectativas que tienen sobre sí mismos, vencer todos los desafíos, ganar en todas las competencias, reforzado con los mensajes exigentes que reciben de su entorno.

Algunos casos
Uno de los casos más emblemáticos es el del arquero que se perfilaba para ser el titular de Alemania en el Mundial de Sudáfrica 2010, Robert Enke, quien se suicidó lanzándose a las vías de un tren. Enke llevaba seis años con depresión diagnosticada, pero su tratamiento era constantemente interrumpido debido a que sentía temor a que se filtrara la información a los diarios o dirigentes y perjudicara su carrera.

El receptor de los Broncos de Denver en la NFL sufría de depresión desde su lesión en una rodilla y afirmaba constantemente que no podía vivir sin el football. Aunque fuentes oficiales negaron el suicidio en 2010, se encontró marihuana, antiinflamatorios y antidepresivos en su residencia.

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El lanzador de los Milwaukee Brewers, Zack Greinke, superó la depresión en 2005 con el apoyo de su equipo.

Otro caso célebre es el de Diego Armando Maradona, un privilegiado futbolista que ahogaba sus temores e inseguridades en alcohol, drogas y comida, siendo varias veces recluido para recibir rehabilitación.El caso Maradona

Negación
Es típico que los que sufren de depresión no lo admitan o hablen de eso. Y no es por orgullo necesariamente. Es sumamente complicado hablar de algo que se siente, pero no se entiende. La persona deprimida, como todo enfermo, no está capacitado para sanarse a sí mismo. La situación escapa de su control y, si no son asistidos, se repliegan, a veces con graves consecuencias a su salud o vida.

Se puede superar
Algunos logran superarlo, como el lanzador Zack Greinke, quien padeció depresión en 2005 y con el apoyo de quienes estaban cerca, además del equipo, logró ganar el premio Cy Young. Igualmente, Josh Hamilton de los Texas Rangers, quien superó el alcoholismo para llevar a su equipo hasta la serie mundial. Sus historias son como guiones de películas de Hollywood, pero posibles con el apoyo y tratamiento adecuados.

Es digno de recordar el apoyo que recibió Hamilton por parte de sus compañeros cuando ganaron el título de la Liga Americana, celebrando con sodas y bebidas no alcohólicas. Prueba de que un entorno saludable y positivo también es parte de la recuperación.

Equilibrio
La dificultad para que un deportista mantenga el equilibrio psicológico ya no es un tabú, ni algo opcional en las grandes organizaciones deportivas. Incluso, en Francia, los exámenes psicológicos bianuales son obligatorios junto a los chequeos médicos.

Nuestros héroes deportivos no son máquinas. Tienen altas y bajas como todos los seres humanos. Es esencial que las entidades deportivas, federaciones y equipos profesionales realicen seguimientos adecuados para prevenir situaciones que lamentar como sería el fin de una carrera o una vida.

Los atletas y su entorno deben aceptar que escogieron un camino de muchas presiones, donde solo la paz interior, la satisfacción y alegría de cumplir con el trabajo, son la mejor recompensa al terminar la jornada.