Por: Ludmila Llaver

Concha y Toro Wine Blog

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Fotos cortesía de Concha & Toro

Para quienes están familiarizados con él, el mundo del vino puede ser fascinante e increíblemente interesante. Taninos, notas de cata, métodos enológicos, varietales, terroirs…la lista de aspectos para conocer es interminable. Pero estos mismos aspectos también pueden ser un detrimento a la hora de acercar nuevos consumidores al vino, ya que a veces los tecnicismos pueden asustar y hacer que la gente no se anime a tomarlo por miedo a no usar los términos apropiados o a beberlo de forma “incorrecta”.

Por eso, te dejamos cinco tips a tener en cuenta a la hora de tomar vino, seas conocedor o recién te estés iniciando, para disfrutarlo al 100%, sin dejarte influir por prejuicios.

#1: Los maridajes sugeridos son sugerencias, no reglas.

Si bien es cierto que ciertos vinos acompañan mejor a ciertas comidas, los maridajes sugeridos de ningún modo deberían limitarte al elegir con qué vino acompañar un plato. Muchas veces por cerrarnos en lo que dicen los expertos dejamos de probar maridajes nuevos o combinaciones inusuales, que tal vez disfrutaríamos mucho más. Por eso, lo mejor es dejarse guiar por la intuición e ir probando distintos vinos con distintas comidas. Esto te permitirá encontrar qué te gusta más a ti, e ir asociando diferentes sabores a diversos vinos.

¿Un maridaje inusual que me encanta? Un buen Chardonnay con tocino a la plancha. Antes de que se espanten, pruébenlo: la acidez del vino se complementa a la perfección con la grasitud del tocino, balanceando su sabor y creando un maridaje inesperado que promete mucho. ¿Mi recomendando? Casillero del Diablo Reserva Especial Chardonnay.

#2: Los blends son tan buenos como los vinos elaborados con única cepa

Un mito muy extendido es que los vinos de corte son inferiores a los elaborados enteramente con una misma cepa. Algunos incluso creen que los blends son elaborados con lo que “sobra” de otros vinos. La realidad es que aquí, de nuevo, no hay ninguna regla: que un vino sea 100% de una uva o corte de varias no tiene ninguna relación con su calidad. Muchas veces, de hecho, los blends son más interesantes, ya que las combinaciones son innumerables y se pueden lograr resultados extraordinarios. Si no me creen, prueben cualquiera de los Concha y Toro Trio Reserva y después cuéntenme qué piensan.

#3. Viejo mundo vs. Nuevo mundo: pelea inventada

Para algunas personas los vinos del Viejo Mundo son garantía de calidad, mientras que los del Nuevo Mundo tienen que “ponerse a la altura” e intentar imitar a los del viejo. La realidad es que esta oposición es ridícula: si bien el origen de las uvas influye en gran medida en los vinos, lo que verdaderamente cuenta es cómo se trabaja con esas uvas, desde su plantación hasta la elaboración. Por eso, no creas el mito de que un vino es bueno simplemente porque viene de Francia o España. El Nuevo Mundo, encabezado por Chile, Argentina y Australia, tiene vinos de altísima calidad que tranquilamente pueden estar a la altura de cualquier otro. Aquí, como siempre, es cuestión de tomar sin prejuicios.

Pero, si todavía tienes dudas, nuestra Fine Wine Collection debería calmarlas (mi favorito es el Gravas Rojas, pero ¡qué difícil elegir!).

#4. El precio de un vino no siempre es indicador de su calidad

Una verdad que cuesta un poco admitir es que hay mucho snobismo en el mundo del vino, lo que a veces se traduce en la creencia de que mayor precio = mayor calidad. Pero esto no siempre es así: a la hora de ponerle precio a una etiqueta influyen una gran variedad de factores, muchas veces más relacionadas a una estrategia de marketing que a la calidad en sí. Lo mismo pasa a la inversa: hay muchos vinos de precios muy razonables que ofrecen una excelente relación precio-calidad. Todo es cuestión de probar sin dejarse influir por los números. Si no sabes por dónde empezar, cualquier vino de la línea Marqués de Casa Concha ofrece un gran valor por su precio.

#5. No todo vino de guarda es de calidad

Es muy común, en el mundo del vino, elaborar vinos “de guarda”. Estos vinos son producidos de modo tal que su máximo potencial de sabor y aromas no se logre en el año en que fue embotellado, sino que algunos años más adelante. Su contraparte serían los vinos jóvenes, elaborados para ser tomados en el mismo año, y que por eso también se suelen conseguir a precios más accesibles.

Si bien es real que muchos de los mejores vinos del mundo son vinos de guarda, esto no significa que estos sean siempre más apropiados o los que mejor acompañen una comida. Y más importante aún: que un vino sea “añejo” no garantiza un gran sabor o calidad. Por lo que, si vas a hacer la inversión, asegúrate de que sea en un vino que efectivamente valga la pena la espera (¡y el dinero!). ¿Por cuál empezaría yo? Un Carmín de Peumo Carmenere 2016. Aunque debo advertir que tendrán que ser pacientes, ya que según nuestros expertos se puede beber hasta 2028. La pregunta es: ¿alguien aguantará?