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La popularidad de los tatuajes va en aumento, los mismos son cada vez más aceptados por la sociedad, convirtiéndolos en un ícono de moda (un arte decorativo del cuerpo humano), independientemente del sexo o edad de quien los luce. Sin embargo, debemos ser precavidos sobre dónde, cómo y quién los aplica. Para que un tatuaje sea considerado como un verdadero arte en nuestro cuerpo, se requiere de un trabajo profesional, ya que el tatuaje es aplicado en la barrera protectora, la piel. Es precisamente la piel, la que impide la entrada de gérmenes patógenos al interior del cuerpo. La inadecuada aplicación de colores ó técnicas poco salubres, pueden acarrear resultados negativos, infecciosos ó desfigurantes en el área de aplicación.

Entre los muchos peligros de los tatuajes por inadecuadas técnicas de realización, aplicación de sustancias tóxicas de bajo costo, falta de higiene y asepsia se pueden citar múltiples complicaciones para la piel desde leves hasta severas.

Efectos adversos más reportados:

Las alergias, que pueden ser tanto locales en el sitio de aplicación, a más extensas y severas; incluso comprometiendo la vida del individuo. Esto ocurre porque la piel percibe la entrada de un material extraño al cuerpo y lo rechaza por medio de reacciones inflamatorias e inmunológicas, razón por la cual cobra vital importancia, el realizar una adecuada historia del paciente que incluya desde antecedentes alérgicos, médicos (diabetes, hemofílicos, portadores de enfermedades infecciosas como herpes, hepatitis, HIV, problemas de coagulación y cicatrización como la formación de queloides), hasta la toma de medicamentos que retarden la cicatrización.

Son menos los reportes de transmisión de enfermedades; no obstante, se han descrito transmisiones de infecciones como hepatitis y HIV, por el uso de jeringuillas contaminadas. Todo el instrumental que se utilice durante el proceso debe ser limpio y estéril. Debemos considerar que estamos llevando a cabo una inversión y no realizando un evento que marque nuestros días para siempre.

Existen otros peligros como las infecciones bacterianas por falta de una adecuada limpieza antes, durante y después del procedimiento. Brindar un plan educacional minucioso y extenso de cómo se cuidará el área trabajada, es parte de la responsabilidad del profesional del tatuaje. Esta acción minimiza el riesgo de padecer infecciones como: granulomas, abscesos, celulitis y en el peor de los grados, cicatrices desagradables (hipertróficas ó de tipo queloide).

Por último y no menos importante, están aquellos riesgos emocionales al presentarse desilusiones, traumas y complejos, luego de la realización de los tatuajes si estos no cumplen las expectativas del paciente. Antes de realizar el tatuaje en necesario escoger bien el diseño y conversarlo con el experto aclarando las expectativas lo cual evitará momentos desagradables posteriores. Es posible que con el paso de los años podamos arrepentirnos ó avergonzarnos del arte aplicado ó del área escogida.

Amemos nuestra piel, decorémosla, no la destruyamos por una decisión apresurada que podría llevarnos a padecer complicaciones médicas severas.

Dra. Jessica J. Correa de Rodríguez
Dermatología y Cirugía de Piel
996-2340 / 6672-3401
jessicacorrea15@hotmail.com