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porNOV

Revista de Noviembre

Sexualidad

El flechazo del amor: ¿Ilusión, arrebato pasional o el nacimiento del amor?

200907-15
El llamado amor a primera vista es un sentimiento que ha sido comercializado de mil maneras. Por ejemplo, el 80% de las películas tienen una escena en la que dos personas, de la manera más repentina y coincidencial, cruzan sus miradas quedando atrapados uno por el otro.
Este flechazo que se presenta de forma instantánea, hace que ambos experimenten una serie de sobresaltos acompañados de tos, sudores, palpitación y hasta acciones marcadas por la torpeza. Como cuando al chico se le resbala el baso de la mano después de mirar a quien será el supuesto amor de su vida o cuando la chica tímida se tropieza con un objeto al quedar prendada por un chico, en extremo atractivo.

Por: Yarineth Vásquez


Pero volviendo a la realidad, el concepto de amor a primera vista es, para muchos, una aspiración del ser humano o, más bien, una simple ilusión o confusión. Hay otros tantos que defienden a capa y espada a aquel personaje que, armado con flechas del amor, va uniendo de par en par a los corazones solitarios o dolidos.


Según los expertos en la materia, el ser humano tiende a confundir la atracción instantánea con el amor puro. Esta atracción de la cual se habla, es simplemente una mezcla química corporal que hace que nuestros sentidos se confundan, que la presión se eleve y, en algunos casos, puede causar una sensación de nubosidad. Esta reacción es común cuando alguien se ve seducido por un desconocido, una persona que a simple vista puede que reúna todas las características de la princesa o del príncipe azul. En este momento, la persona queda deslumbrada, no piensa en nada y lo único que revolotea en su cabeza es la posibilidad de haber hallado a su media mitad. Pero estas reacciones, comunes todas, no son más que las consecuencias de la atracción, pero de una verdadera, inmediata y casi incontrolable atracción por una persona.


Ahora, esto no quiere decir que de este principio las personas no puedan llegar a establecer una relación que se pueda ir fortaleciendo con el tiempo. Momentos en los que realmente, puede decirse que va apareciendo el amor. Esto es así, porque en un abrir y cerrar de ojos la persona no puede discernir los valores internos del individuo, más bien, se concentra en el "él superficial" que se basa en lo físico, sus movimientos y sus características básicas. Y es en este momento del proceso, el del conocimiento, en el que muchos que fueron atrapados por el llamado flechazo del amor, quedan desencantados. Pues lo que vieron por fuera, no es precisamente lo que representaba la persona por dentro.


Haciendo una especie de investigación de todo lo que se ha dicho sobre el tema, me encontré con los planteamientos de uno de los más reconocidos escritores de temas relacionados con el amor, Heinrich Bruchner. Él opina que el amor aparece cuando dos individuos aprenden a aceptarse, tratarse y lidiarse, tal cual son. También recalca, que lo que siente una persona puede ser realmente auténtico, pero su solidez y estabilidad no pueden valorarse desde el principio. Prueba de ello, es que al principio la persona puede sentirse correspondida, pero esto no impide que el sentimiento en ambas partes desvanezca tan rápido como llegó. Incluso, por detalles tan tontos como que no hay química con los besos, con los gustos en general o con las costumbres de cada quién. En definitiva Bruchner identifica este - mal llamado amor a primera vista- como un anhelo romántico que tiende a deslumbrar al individuo o, en palabras más sencillas, lo describe como una intensa atracción sentimental.


ESCALONES HACIA EL AMOR

La psicóloga de pareja Andrea Palacios señala que después de experimentar ese sentimiento de atracción, viene la pasión y, por último, se asoma el amor. La atracción, según Palacios, dura unas cuantas horas y la pasión puede extenderse por meses, si no es que en ese lapso, la pareja se llega a percatar de que no son el uno para el otro.

Después de este momento de pasión, es que empieza a nacer la afinidad y el verdadero amor. Debido a que la pareja se internaliza, busca conocerse a profundidad y aprende a estudiar y a evaluar si las características de la persona son de agrado o, por lo menos, asimilables. Empiezan también, a madurarse sentimientos como el cariño, la protección, el respeto, la confianza y la preocupación.

Palacios no está de acuerdo con que se idealice el amor con temas como el flechazo, pues considera que esto puede influir negativamente en el proceso de llegar a entablar una verdadera relación en pareja. Sobre este punto aclara que es malo idealizar a una persona por sólo verlo por fuera, ya que esto bloquea el proceso de permitir conocer a alguien con todas sus virtudes y defectos. "No se trata de llegar, conocer a alguien y creer que todo va a hacer color de rosa. Hay que entender que nadie será perfecto para nadie porque todos tenemos detalles que no son del todo aceptable para quienes nos pretendan. El reto está en superar esas dificultades y, es allí, cuando se puede hablar de que está surgiendo un sentimiento genuino".

La especialista argumenta que las personas que llevan mucho tiempo sin tener una pareja estable tienden a organizar una carrera contra el tiempo para encontrar a esa persona que de manera repentina va a aliviar su soledad. Cuando se cruza con esta persona, manteniendo este pensamiento, lo ahuyenta. Porque en vez de cumplir los escalones que llevan al amor, siente que ya está en este punto, empieza a hablar de una vida juntos y presionar la situación. Básicamente porque sus sentidos trabajan impulsados por la urgencia sentimental que tiene de incluir a alguien en su vida. "Hay que entender que nadie se puede enamorar de una persona que no conoce. Es necesario cumplir un proceso de conocimiento e interacción que terminará por beneficiar a los dos", sustenta Palacios.


EL AMOR CIENTÍFICO

Otro especialista que ha dado mucho de que hablar ha sido Alfonso Escobar, emérito del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma (UNAM) de México, quien desestimó la existencia del amor a primera vista y definió el enamoramiento como un vínculo de cariño con deseo sexual.

En una de sus publicaciones detalló: "Las estructuras cerebrales valoran lo que el ojo ve, lo que el oído escucha y lo que se toca. Esas sensaciones tienen un desempeño importante en los recuerdos y las experiencias vividas, pero pueden desaparecer al día siguiente, como por arte de magia". Contrario a lo que se dice, el amor no empieza en el corazón, más bien es una emoción que tiene sus bases en el sistema límbico y la corteza del cerebro, mientras el sistema neuronal procesa el circuito del placer.

La atracción repentina, está en el sistema neuronal y asemeja el efecto adictivo de las drogas, pues, uno quiere estar todo el tiempo junto a la persona idealizada.

Como siempre mis lectores, son ustedes los que tienen la potestad para sacar sus conclusiones. En mi opinión, es rico vivir y experimentar este arrebato o golpe emocional que te altera profundamente. Esa emoción que se siente mágica y milagrosa. Pero, también estoy conciente de que cuando uno llega a reconocer y aceptar los puntos débiles de la pareja, sin altares idealizados, es cuando se vive el amor verdadero.

 

Fantasías sexuales, a merced de la mente

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Hablar de fantasías sexuales es, al menos para mí, donde empieza el punto neural del libido en el hombre y la mujer. Es la excusa perfecta para darle rienda suelta a nuestros deseos más intrínsecos, profundos, e incluso perversos, sin que estemos expuestos a ser cuestionados o reprimidos.

Por: Yaribeth Vásquez

Hasta cierto punto, lo podemos considerar cómplice sexual que nos obliga a recordar, a veces de manera involuntaria, que el sexo va más allá de la mera penetración. Para los más arriesgados que pasan del pensamiento excitante a la recreación, tienen la oportunidad –según expertos en la materia- de experimentar, un momento enriquecedor en pareja.

Quien propone el acto, se siente satisfecho de haber cristalizado su imagen y esto a su vez, conlleva a que el nivel del clímax alcance niveles inexplorables, que llegan a envolver al acompañante. Ahora, antes de pasar al grueso del texto, donde recogeremos parte de los deseos más comunes de hombres y mujeres, es necesario aclarar que estas fantasías son parte de la naturaleza del ser humano.

Reinaldo Araúz, miembro de la Asociación Latinoamericana de Sexología y Educación Sexual, explica que las fantasías de esta índole no son más que rápidos destellos de imágenes sexuales. En otros casos, pueden presentarse de forma más elaborada hasta el punto de provocar orgasmos. “Es una jugada que nos hace la mente, mal podemos reaccionar sintiéndonos mal o cuestionarnos por tener estos pensamientos. La culpa no puede hacerse presente, ni siquiera porque en un momento de intimidad, creemos esos momentos”, puntualizó.

Al decidir llegar a este punto, de concretar la fantasía, hay que tener en cuenta, que una vez se haga realidad se corre el riesgo de que la imagen pierda su efecto estimulante. Sin embargo, no pasará mucho tiempo hasta que la mente idealice otra situación, que muy posiblemente, será más arriesgada e intensa que la que se ejecutó. 

Dicho esto, vale la pena agregar que las fantasías sexuales son comunes tanto en hombres como en mujeres, lo que sí puede variar, es el tipo.

SUEÑOS, DESPIERTOS O DORMIDOS

Por ejemplo, la mayoría de hombres y mujeres, sueñan con tener relaciones sexuales con parejas distintas a la propia. Y hay quienes a esta situación, le agregan la imagen de la pareja que ocupa el rol de un espectador, el cual disfruta lo que ve y lo demuestra masturbándose y excitándose.

Los tríos de dos mujeres y un hombre o viceversa, no dejan de ser una imagen que se cuela en la mente de muchos. En este caso, al hombre le llama la atención tener el control y el poder de satisfacer a dos mujeres que claman por sus dotes.

La mujer, en cambio, tiende a imaginarse que es el centro del deseo, sólo ella es capaz de provocar todo tipo de ardientes pasiones. En definitiva, ella recibe, mientras el hombre ofrece. También se pueden invertir los papeles puesto que hay muchas mujeres que son amantes de las aventuras sadomasoquistas, donde tiene la oportunidad de dominar al hombre, hacerlo sumiso y dócil.

El acto sexual entre mujeres suele ser un plato fuerte para ambos sexos. A la mujer, le seduce la idea de descubrir qué siente estar con alguien de su mismo sexo, pero el hombre, siente que apreciar esta situación en vivo es una especie de ritual que se hace en su nombre. No le interesa participar en primera instancia, porque él tiene el privilegio de disfrutar como dos frutas deseables se dan placer entre sí.

Hacer el amor con novios o novias del pasado siempre resulta ser un tema que excita. Por lo general, se crean situaciones en lugares que nunca han sido visitados y se llevan a cabo actos que incluso podían estar censuradas por aquella persona con la que compartimos en un momento de la vida.

La mujer que vestida provocadoramente, es violada por un apuesto hombre que la intercepta en un callejón oscuro es algo que asalta la mente de algunas.  El tener la oportunidad de provocar, seducir y excitar a una completa desconocida es simplemente una aventura con la que cualquier hombre se quisiera topar estando en un bar, fiesta, partido o al detener su auto frente a un semáforo.

Aunque no lo crean y, aunque muchos hombres se nieguen a aceptarlo, uno de los clímax fantasiosos de los varones es obligar a una mujer a tener sexo. No es una fantasía producto de una mente enferma, más bien, este pensamiento

es promovido por el tipo de condicionamiento cultural masculino recibido, que les obliga a ser agentes activos en toda relación sexual.

Sobre este punto en particular, Araúz comenta que este tipo de fantasías son aquellas que raramente salen del límite del pensamiento. A no ser claro, que el hombre logre recrear la situación con su mujer en un momento de pelea que termina en una placentera noche de pasión.

Las relaciones sexuales donde el acto se concentra en el sexo oral, pero de forma extremadamente entregada, como si fuera la única forma de placer existente, es un deseo que comparten chicos y chicas.

INSOLITOS PERO REALES                         

En mi opinión, las fantasías antes expuestas podrían pasar como normales; sin embargo, hay otras, que considero más extremas. Conversando con amistades me he dado cuenta de fantasías que se orientan en excitar a una mujer acariciándole sus partes sexuales con los dedos de los pies.

También he escuchado fantasías donde la mujer, sentada frente al escritorio de su trabajo, abre un poco sus piernas pensando que un ser imaginario está escondido, arrodillado ante ella provocándole el mejor orgasmo oral que haya experimentado. De esta manera se libera, y al terminar la imagen que a veces logra llevarla al orgasmo, continúa escribiendo en su computador como si nada estuviese pasando.

El regar cera de vela caliente en las partes íntimas del hombre o la mujer, combinados con caricias orales con hielo, en el lugar del dolor, es una fantasía que cumplió una amiga y asegura que fue mucho mejor de lo que se imaginó.  Recoger todas las fantasías sexuales que rondan en la mente de los humanos sería casi imposible. Lo que sí hay que tener presente es que estos se pueden dar en cualquier momento, estando despiertos o dormidos, en el trabajo o en un parque. La única manera de que este acto se vuelva peligroso es sí se convierten en la única formas de llegar al orgasmo o, en su defecto, la persona sienta que los debe realizar por encima de todo, incluso, contra la aprobación de la pareja.

El clímax del placer: ¿antes o después de los 35?

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En el medio social siempre se ha rumorado la premisa de que el hombre y la mujer disfrutan más el sexo después de los 35 años. A los más jóvenes, de esta edad, les puede resultar descabellada la idea, incluso errada.

Casados, solteros o divorciados, Quiénes son más activos sexualmente?

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Por años se ha librado, entre los hombres solteros y casados, una guerra sobre quién es el más afortunado en el sexo. Yo pienso que ambos mundos tienen su parte buena y, que más bien, todo depende de cómo éste decida disfrutar los simples placeres de la vida.

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