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porNOV

Revista de Noviembre

Running

Respiración para Corredores

FREVUELTA
Fernando Revuelta
Atleta UNDER ARMOUR
www.runninginpanama.com
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Con frecuencia hay corredores que me preguntan qué deben hacer para respirar mejor durante sus sesiones de entrenamiento y competencias, ya que según ellos, llega un momento en que les “falta el aire”. Tener una buena técnica respiratoria es fundamental para cualquier persona, especialmente para los deportistas.

EL AIRE QUE RESPIRAMOS

Lo primero que hay que aclarar, es que del volumen total de aire que penetra en los pulmones cuando respiramos, aproximadamente el 20% corresponde realmente a oxígeno. Desde los pulmones el oxígeno es transportado mediante la circulación sanguínea a través de los glóbulos rojos (eritrocitos) a los diferentes tejidos corporales. El cuerpo humano depende totalmente de la presencia de oxígeno para que se puedan realizar los diferentes procesos vitales, como la combustión celular. Así nuestros músculos tendrán energía y podrán efectuar su función. Cuando corremos la demanda de oxígeno de nuestro organismo se incrementa, y cuanto más rápido corremos, más oxígeno necesitamos. Si llegamos a un punto en que el oxígeno escasea, terminará apareciendo la fatiga muscular y disminuirá nuestro rendimiento.

AERÓBICO – ANAERÓBICO

Hay dos conceptos básicos en cuanto a la resistencia que están íntimamente relacionados con el volumen de oxígeno consumido por nuestro cuerpo al realizar ejercicio físico:

Resistencia aeróbica: aeróbicamente nuestro cuerpo consume similar cantidad de oxígeno de la que ingresa a nuestro cuerpo. Por lo tanto existe un equilibrio y la actividad física realizada a intensidades bajas o medias puede ser de larga duración. Mediante un sencillo test de esfuerzo podremos determinar nuestro umbral de pulsaciones aeróbico (latidos del corazón por minuto), y siempre que nos mantengamos por debajo del mismo, estaremos trabajando la resistencia aeróbica. Este umbral, aunque varía dependiendo de cada persona según sus condiciones físicas, edad y factores afines, suele oscilar entre 150 y 165 pulsaciones por minuto (70% de la frecuencia cardiaca). Si bien los atletas experimentados pueden correr cerca de su umbral aeróbico teniendo como referencia sus propias sensaciones, para el resto de los aficionados será de mucha utilidad contar con un pulsómetro que mida sus latidos.

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Foto: Dreamstime

Resistencia anaeróbica: cuando realizamos un trabajo anaeróbico no existe equilibrio entre el oxígeno que ingresa al cuerpo y la cantidad que consumimos, ya que el aporte de oxígeno es inferior, y se crea entonces un déficit en nuestro organismo. Como es obvio, las actividades anaeróbicas son de alta intensidad y de corta duración. Los entrenamientos anaeróbicos, también llamados en deuda de oxígeno, los realizaremos con ayuda del pulsómetro trabajando en segmentos de tiempo variable por encima de nuestro umbral aeróbico.

FRECUENCIA RESPIRATORIA

Antes de entrar en el fondo de esta cuestión, os propongo como punto de partida realizar unos sencillos ejercicios. El primero sería en completo reposo, estando bien relajados, contad ayudados por un reloj, el número de respiraciones completas que dais en un minuto. Cuando hablo de respiraciones completas incluye tanto la inspiración como la espiración. El segundo ejercicio en cambio sería en activo, corriendo de modo suave, contando cuántas zancadas dais durante la fase de inspiración, y cuántas zancadas os lleva espirar.

Como normal general, las personas en estado de reposo damos un promedio de 12 respiraciones por minuto, o lo que es lo mismo, una cada cinco segundos. Como es obvio, las personas que tienen reducida su capacidad pulmonar por motivo de tabaquismo, o sufren de otras patologías respiratorias, tendrán una mayor frecuencia. Respecto de la cadencia respiratoria en activo, los corredores habituales realizan una inspiración cada dos o tres zancadas, y la subsiguiente espiración también cada dos o tres zancadas (2/2 ó 3/3), aunque puede haber variaciones dependiendo de las circunstancias (2/3 ó 3/2).

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Foto: Dreamstime

MEJORANDO NUESTRA RESPIRACIÓN

Las personas tenemos una capacidad pulmonar aproximada de cinco litros, aunque algunos deportistas élites pueden llegar hasta siete u ocho. La capacidad pulmonar es diferente al volumen de aire cuando respiramos, ya que de manera normal solo almacenamos medio litro, y aunque forcemos la respiración tanto al inspirar como al espirar, solo podremos movilizar tres litros y medio. Eso significa que por mucho empeño que pongamos, nunca desalojaremos la totalidad del aire de nuestros pulmones.

La inspiración al correr debe realizarse por ambas vías, nariz y boca. Cuanto mayor sea la cantidad de oxígeno que logremos introducir a nuestro organismo de un modo eficiente, en igual medida podremos incrementar nuestro rendimiento. Respecto de la espiración, la misma se debe realizar exclusivamente a nivel de la boca. Cuando corremos distancias medias y largas, aunque sea a un ritmo elevado, hay que intentar respirar de manera relajada, sin estar tensos ni forzar, buscando una respiración profunda en la que sintamos trabaja no solo nuestro tórax sino también el abdomen. Debemos tener nuestras vías nasales despejadas, y mantener la boca entreabierta para facilitar el ingreso y salida del aire. Las fases de inspiración y espiración pueden realizarse en un único impulso, aunque algunos corredores prefieren que sea doble (inspirar, inspirar, espirar, espirar).

La cadencia de respiraciones por minuto depende de cada corredor, ya que el cuerpo será el que finalmente determine la cantidad de oxígeno que requiere para mantener el nivel de ejercicio en el momento concreto. Una mayor cadencia no supone una mayor eficiencia, si caemos en un jadeo en el que no damos tiempo a que el aire ingrese de manera completa, ni que el dióxido de carbono sea expulsado, podremos provocar una hiperventilación y sentir mareos. Cuando realizamos un rodaje aeróbico la mejor manera de saber que llevamos una buena cadencia de respiración es si somos capaces de poder mantener una conversación. Si nos sentimos ahogados, es que el ingreso de oxígeno no es suficiente.

Trabajo de Fuerza y Coordinación en Escaleras

FREVUELTA
Fernando Revuelta
Atleta UNDER ARMOUR
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Aunque los beneficios del entrenamiento en escaleras están demostrados, a la hora de realizarlos hay que tener precaución...

 

Es probable que en alguna oportunidad al pasar por las proximidades del Edificio de Administración del Canal hayas visto a personas ejercitándose en las largas escalinatas que dan acceso al mismo, subiendo y bajando los escalones repetidas veces. En contra de lo que se pudiera pensar inicialmente, esas personas ni son masoquistas, ni les mueve cumplir con alguna manda o promesa que hayan ofrecido. Se trata sencillamente de corredores, o deportistas de otras modalidades, que se sirven de las escaleras para complementar sus entrenamientos, trabajando aspectos importantes como fuerza, potencia y coordinación.

Aunque los beneficios del entrenamiento en escaleras están demostrados, a la hora de realizarlos hay que tener precaución, ya que por su nivel de exigencia no están recomendados para todos, y además hay que ejecutarlos de forma correcta y precisa para evitar lesiones.

RECOMENDACIONES BÁSICAS

Las rutinas de ejercicio en tramos de escaleras no están aconsejadas para personas que padezcan o hayan sufrido lesiones graves en tobillos, rodillas o cadera, ni para personas que tengan excesivo peso con relación a su talla. Es imprescindible que antes de realizar cualquier tipo de trabajo en escalinatas se complete un calentamiento previo, tanto cardiovascular, como articular y muscular. Se recomienda comenzar con una carrera de 10 a 15 minutos a ritmo cómodo, complementada por unas rotaciones del tren superior como del inferior, buscando amplitud de movimientos. Este tipo de entrenamiento debe ser progresivo, y hay que mantenerse muy concentrado durante su ejecución para evitar accidentes. El tronco debe estar erguido, algo inclinado hacia adelante, y el pie debe aterrizar en el escalón sobre la zona del metatarso, no sobre la puntera, ni el talón.

SELECCIÓN DEL LUGAR

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Foto: Dreamstime

Para que un entrenamiento en escalinatas produzca beneficios a la par que sea seguro, necesitamos encontrar un tramo recto que tenga al menos unos 20 escalones. Las dimensiones de cada escalón deben permitir el apoyo total del pie, ya que aunque en la mayoría de las rutinas solo se apoyará la zona del metatarso y antepie, en otras ocasiones haremos contacto completo y deberemos tener total apoyo. Quizás pienses que el lugar más accesible y cercano para este tipo de rutina sean las escaleras de tu edificio, pero estas no son recomendables por varios motivos. En primer lugar, al estar en un ambiente cerrado, la sudoración será excesiva y molesta; los tramos de escaleras de los edificios suelen ser cortos y los escalones estrechos; podría haber elementos en las paredes como: extintores o cajetines eléctricos contra los que nos podemos golpear. No menos importante, puede salir a nuestro encuentro algún malhumorado vecino que proteste por los continuos saltos y ruidos. También debemos descartar las escalinatas de los pasos elevados en las carreteras, ya que no son recomendables por su estrechez y el peligro adicional de chocar con otros usuarios. En cambio en la mayoría de las ciudades y pueblos del país hay estadios o recintos deportivos, y en las escalinatas que dan acceso a sus gradas, podemos realizar al aire libre y sin problemas este tipo de rutinas.

RUTINAS BÁSICAS

Incluir durante los primeros meses de la temporada una sesión semanal de escaleras dentro de nuestro programa de entrenamiento, será un magnífico aporte que producirá efectos beneficiosos a nuestro rendimiento. Los ejercicios que se pueden completar en escalinatas difieren en cuanto a su complejidad, por lo que hay que iniciar con los más básicos, para según los vayamos dominando, pasar a otros de mayor nivel. El tipo de ejercicio a realizar dependerá de la condición física de la persona y del objetivo que busquemos. Para corredores ocasionales que solo quieren incrementar su fortaleza física, se puede comenzar subiendo los escalones de uno en uno caminando a ritmo lento. Luego se puede realizar el mismo ejercicio a ritmo más rápido, y por último corriendo, primero despacio y luego rápido. La duración de la serie la indicará el nivel de cansancio, pero podemos fijar, como meta, completar en cada una de las series unos 15 a 20 escalones. El descenso lo haremos preferiblemente caminando o trotando suave, bajando los escalones de uno en uno. Siempre hay que evitar bajar dando brincos, ya que sufren mucho las articulaciones. Incluso si las escaleras son demasiadas anchas, podemos ir descendiendo en  zig-zag de manera lateral para ir desacelerando. Una vez que nos sintamos cómodos con los ejercicios anteriores, podemos pasar a completar rutinas más exigentes como: subir saltando a la pata coja, primero con un pie, luego con el otro; saltando con ambos pies juntos; saltando abriendo y cerrando las piernas alternando cada escalón; haciendo skipping, que significa correr elevando las rodillas, ambas piernas de manera continua, o de una en una de manera alterna, dando dos pasos sin moverse en el mismo escalón; skipping lateral, juntando ambos pies en el mismo escalón; saltando con ambos pies juntos y haciendo media sentadilla (squat) antes de volver a saltar, o haciendo la sentadilla completa bajando totalmente el cuerpo; o saltar con los pies algo separados dos escalones y bajar del mismo modo uno. La mayoría de los ejercicios anteriores para un nivel avanzado se pueden realizar, también subiendo no uno sino dos o más escalones al mismo tiempo.

El Velocista, ¿Nace o se Hace?

FREVUELTA
Fernando Revuelta
Atleta UNDER ARMOUR
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La pregunta que da título a este artículo es una de las que más debate genera entre atletas, técnicos e investigadores.

 

A pesar de que se han realizado, hasta la fecha, numerosos estudios con el ánimo de dar una respuesta definitiva sobre el tema, no existe un consenso respecto de si la condición de velocidad en un deportista proviene de aspectos relacionados con su pasaporte genético y antropometría, o es derivada de la calidad y tipo de entrenamiento realizado. ¿Es Usain Bolt entonces un portento de la naturaleza, o un corredor que desde niño ha seguido un metódico entrenamiento para llegar a ser el rey de la velocidad? Quizás la respuesta más correcta sea decir que igual de importante es una cosa como la otra. “Sin tener unos buenos mimbres, es imposible fabricar una buena canasta”.

ESTUDIOS CIENTÍFICOS

Hace solo unos años se realizaron estudios en las universidades de Burnaby y Pensilvania en Estados Unidos, donde se examinaron las características antropomórficas de deportistas pertenecientes a diferentes disciplinas, de distancias cortas y de fondo. Entre las principales conclusiones que constataron es que los corredores de velocidad, generalmente tienen los dedos de los pies más largos, sobre todo el dedo gordo, que los del resto de atletas. Así, la longitud media de las falanges de los velocistas es de 8.2 centímetros frente a los 7.3 centímetros del resto de corredores. Otra particularidad de los velocistas sería que su tendón de Aquiles, pieza fundamental a la hora de generar potencia en la zancada, es de media un 25% más corto que el de corredores de fondo. Esto tendría en la práctica gran trascendencia, ya que los velocistas podrían retrasar la contracción del músculo y desarrollar más velocidad.

ECTOMORFO Y MESOMORFO

Con estos dos términos se denomina el biotipo de las personas, es decir, su aspecto general. Las personas ectomorfas se caracterizan por tener una pequeña estructura ósea y ser generalmente delgadas. Este biotipo se corresponde con el de los atletas de África del Este, como keniatas y etíopes, que actualmente son los grandes dominadores de las pruebas de fondo a nivel mundial, y que poseen extremidades inferiores largas y delgadas, las cuales ocupan gran parte de su cuerpo. Las personas mesomorfas en cambio suelen ser de elevada estatura y porte. Así los atletas de velocidad se corresponden con sujetos de amplia estructura ósea y musculatura muy definida en todo el cuerpo, incluyendo los brazos, tórax y piernas. Esto es típico en los atletas de África Occidental de naciones como: Nigeria, Camerún o Angola, y también en velocistas descendientes de éstas etnias presentes en Estados Unidos, Reino Unido y países del Caribe como Jamaica. Usain Bolt, Asafa Powell o Yohan Blake, serían claros ejemplos de biotipo de velocista.

FIBRAS MUSCULARES

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Final del relevo masculino 4x100 metros en los Juegos
Olímpicos, Río 2016. (AP Photo / Lee Jin-man)

Los músculos del cuerpo están conformados por diferentes tipos de fibras que se clasifican en rápidas, lentas e intermedias. Las rápidas se contraen muy rápido después de ser estimuladas, tienen un gran diámetro, y se agotan con rapidez. Por el contrario, las fibras lentas, también denominadas “rojas”, demoran tres veces más en contraerse que las rápidas, tienen diámetro reducido a la mitad respecto de éstas, y pueden trabajar sin fatiga por largos periodos de tiempo. Las intermedias por último, comparten características de ambas. Son precisamente estas fibras intermedias las que podemos adecuar en mayor grado, para que trabajen como fibras rápidas o lentas dependiendo de la modalidad de entrenamiento que realicemos a largo plazo. En consonancia con esta idea anterior, los estudios científicos llevados a cabo en centros de alto rendimiento deportivo han constatado que los velocistas tienen un porcentaje de fibras rápidas y explosivas en su cuerpo del 70 al 80%, mientras que en los corredores de maratón, por ejemplo, predominan las fibras lentas en similar proporción, lo que les permite economizar su gasto de energía al correr durante mayor tiempo.

GENÉTICA Y ENTRENAMIENTO

La mayoría recordamos nuestros tiempos de escuela, y cómo en las clases de gimnasia cuando nos ponían a correr, había algunos compañeros del salón no tenían aptitudes físicas aparentes, incluso con exceso de peso, y eran capaces de correr muy deprisa distancias cortas, mientras que, en distancias más largas se rendían enseguida. Esto que podría parecer una simple anécdota, esconde las verdades del rendimiento deportivo: la predisposición genética y la capacidad innata de algunas personas para destacar en ciertas modalidades deportivas.

Pero aunque tener una buena genética es el punto de partida para un velocista, esa capacidad innata hay que desarrollarla mediante un entrenamiento adecuado, que será el elemento clave que finalmente hará la diferencia entre que algunos atletas lleguen a ser Campeones y otros no. Por ello, es importante descubrir el talento de los corredores de velocidad desde jóvenes, como sucedió con Usain Bolt en su pueblo natal, cuando un entrenador se percató de sus increíbles cualidades para la velocidad, mientras se ejercitaba de niño.

Las sesiones de entrenamiento de un velocista son exigentes, incluyendo esfuerzos intensos en la pista, y duras sesiones de gimnasio, al objeto de mejorar la fuerza y la potencia. Tener una buena salida y técnica de carrera es vital para un corredor de velocidad, ya que unas pocas centésimas en la línea de meta harán la diferencia entre ser un atleta élite o uno del montón. La carrera deportiva de un velocista no es sencilla, ya que el nivel tope de rendimiento se puede mantener por pocos años, a diferencia de los fondistas que tienen una carrera más longeva. Y es que para un velocista, después de llegar a la edad de máximo de desarrollo, el paso de cada año será inevitablemente un lastre.

Perros y Running

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Fernando Revuelta
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Precauciones a considerar cuando encontramos en la ruta perros sueltos

 

Nada más que fijarse en las redes sociales de corredores para constatar que una gran mayoría convive con mascotas en casa, especialmente gatos y perros. Los perros por lo general son una compañía excepcional, y se caracterizan por su enorme fidelidad y amor a sus dueños. Es digno de estudio ver, que aunque permanezcan solos mientras sus amos están fuera de casa, cuando regresan estarán esperándolos felices jadeando y moviéndose frenéticamente como si hicieran años que no los vieran. Desde niño siempre he convivido con perros, y en la última década, no han sido menos de 20 los que han pasado por la propiedad, por lo que estoy acostumbrado a tratar con canes de diferentes razas. Mi experiencia me indica que, al igual que sucede con las personas, no hay dos perros iguales, ya que incluso aunque sean hermanos de camada, los caracteres varían mucho.

Aunque amemos a los animales y seamos dueños de perros,  como corredores, hemos tenido cierto temor y preocupación por nuestra integridad física durante algún episodio con perros sueltos. Un corredor en movimiento es algo que por lo general llama la atención de los perros, tanto por curiosidad como por instinto defensivo. La mayoría de esos encuentros no pasan de ser situaciones desagradables, en las que por unos momentos sentimos desde una simple molestia a miedo de una mordedura, si no sabemos prevenirlos, pueden incluso acabar en ataques con lesiones de consideración.

DUEÑOS IRRESPONSABLES

En buena parte de las situaciones de conflicto y ataques en los que se ven involucrados corredores con perros, el problema no nace de estos últimos y sus instintos animales, sino de la irresponsabilidad de sus dueños. Por norma, los perros deben de ir con collar y correa cuando son paseados por sus propietarios en lugares públicos, pero con frecuencia los dejan sueltos bajo el argumento de que son pequeños o los tienen controlados. No se debe dejar un perro suelto cuando no se tiene real control sobre el mismo, porque aunque lo llamen y den órdenes la mayoría de las veces, el perro hace caso omiso a su dueño y sigue incomodando con su desafiante presencia al corredor. También se da la situación en que en veredas y aceras estrechas, en vez de llevar a los perros atados en corto, los dueños usan con frecuencia correas extensibles que suponen una trampa para los corredores al tratar de evitarlas.

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Si mientras corremos nos topamos con perros sueltos, en primer lugar debemos mantener la calma y no entrar en pánico, ya que los perros, como otros animales, sienten el miedo en las personas. Dependiendo de la actitud del perro o manada, y de si es callejero o se ha salido de una propiedad, convendrá desde reducir algo nuestra velocidad, hasta ponernos a caminar, e inclusive detenernos totalmente en casos de un ataque inminente. Según nos vayamos acercando a un perro desde lejos podremos evaluar por su postura y actitud si se va a mantener indiferente, si se va a acercar por curiosidad, o si tiene intenciones de confrontarnos. Igual que cuando vemos  un perro moviendo la cola podemos intuir que es amigable, cuando lo observemos parado mirándonos fijamente, con el cuerpo rígido hacia adelante y las orejas atrás, deberemos presuponer que en cualquier momento se puede abalanzar hacia nosotros. El que un perro ladre no necesariamente lo convierte en agresivo, ya que ese es simplemente uno de los mecanismos de defensa que tienen. Lo que denota realmente agresividad es cuando el perro gruñe y muestra sus dientes. Estando en presencia de un perro agresivo que se nos acerque y muestre claros síntomas de querer mordernos, nos detendremos adoptando la silueta de un poste, con los brazos pegados al cuerpo y las manos en alto cerradas. Lo peor que podemos hacer en esos casos es salir corriendo a todo lo que den nuestras piernas, ya que los perros son más rápidos que nosotros y nos darán alcance en una posición desequilibrada y sin posibilidad de defensa. Los expertos recomiendan no mirar a los perros a los ojos directamente para que no lo tomen como una señal de confrontación, sino de soslayo, pero siempre observando qué hacen y la posición en la que están. Esto es complicado cuando no se trata de un solo perro sino de varios. Si el perro se pone a dar vueltas a nuestro alrededor y sigue ladrando, pero sin tomar una actitud de ataque, nos moveremos muy lentamente de perfil sin darle la espalda, paso a paso, alejándonos del perímetro que el perro esté protegiendo. Esto puede llevar minutos, y quizás mientras aparezca el dueño o pase algún carro que nos sirva de protección. En cambio, si gritamos o hacemos gestos bruscos, podemos poner nervioso al animal y desencadenar el ataque. En algún momento el perro dejará de seguirnos y nos ladrará a más distancia, hasta que podamos retomar el trote después de superado el peligro. A pesar de las precauciones que tomemos, en algunos casos el perro se lanzará de todos modos contra nosotros, y en esa eventualidad y por mucho amor que le tengamos a los animales, deberemos defendernos con lo que tengamos a mano como una rama, o a base de patadas, intentando infringir siempre al perro el menor daño posible.

¿Cómo Superar los Contratiempos en Carrera?

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A pesar de todas las previsiones y cautelas que podamos tomar a la hora de enfrentar una competencia, hay determinadas circunstancias que se pueden presentar durante la misma, que si no sabemos cómo manejarlas, pueden llegar a convertirse en molestos contratiempos que penalicen nuestro desempeño, e incluso en casos extremos, nos obliguen al abandono. Estos son algunos de los inconvenientes más habituales que los corredores enfrentamos durante una competencia.

ROZADURAS Y AMPOLLAS

Con bastante frecuencia, especialmente en competencias de fondo, se presenta alguna rozadura en la piel del corredor que con el pasar de los kilómetros, puede ir convirtiendo cada vez en una molestia mayor. Especialmente llamativo y doloroso es el caso de los pezones, los cuales llegan al punto incluso de sangrar y limitar mucho la práctica de ejercicio físico. Nunca hay que estrenar ropa o calzado en una competencia, debe usarse algunas veces antes, para que esté menos rígida. La solución para minimizar los efectos de cualquier rozadura durante una carrera es aplicar vaselina en las zonas de mayor fricción del cuerpo, como: axilas, cara interna de los muslos, pezones,  el talón y los dedos el pie.

NUDO DE LA ZAPATILLArun-1499362

Pocas cosas son más molestas durante una carrera, que sentir que se han desatado los cordones del calzado y van colgando sin control, no solo porque se pierde el ajuste necesario para que las fases de amortiguación y despegue sean eficientes, sino por el riesgo de sufrir un accidente y acabar cayendo al piso. Siempre debemos  dar un nudo doble en cada zapatilla para evitar que se presente este inconveniente, pero si sucede, debemos colocarnos sin entorpecer a los demás competidores a un extremo de la calle, para ajustar el nudo convenientemente. Recuerda que en estos casos, las prisas no son buenas consejeras, y rige el refrán de “vísteme despacio que tengo prisa”.

“DOLOR DE YEGUA”

También conocido como “dolor de caballo”, “vaso” o “flato”, la mayoría de los corredores lo han sentido en alguna ocasión, y usualmente se presenta sin previo aviso como una molestia aguda y punzante en el lado derecho de la cavidad abdominal. Aunque suele desaparecer después de un corto periodo de tiempo, mientras está presente puede resultar una dolencia tan incómoda y limitante que impide seguir realizando ejercicio físico, o cuando menos, afectar el rendimiento. Cuando el “dolor de yegua” aparece no es necesario parar de comer del todo, salvo aquellos casos en que el dolor es totalmente incapacitante. Por lo general, bastará con ralentizar el ritmo de carrera, presionar fuerte el área afectada con las yemas de los dedos y realizar varias respiraciones abdominales profundas, para que el dolor desaparezca con la misma inmediatez como se presentó.

FENÓMENOS CLIMATOLÓGICOS

marathon-1494648Si antes de una competencia vemos la posible ocurrencia de algún fenómeno climatológico, debemos tomar las debidas precauciones y acomodar nuestra vestimenta y accesorios al mismo, ya se trate de un clima despejado con mucho sol, o la amenaza de una fuerte tormenta. Pero a veces el clima cambia de manera drástica en solo minutos, y nadie como los corredores de Panamá, estamos acostumbrados a ello. Debemos intentar que el clima juegue a nuestro favor, minimizando los posibles efectos adversos. Así ante una alta temperatura y grado de humedad, aumentaremos el nivel de hidratación tomando en los avituallamientos de carrera mayor cantidad de agua y bebida deportiva, y protegiéndonos con una gorra o visera y lentes de sol. En el caso de una tormenta, si está acompañada de aparato eléctrico supone un riesgo muy elevado, por lo que optaremos por buscar refugio adecuado, pero nunca debajo de árboles u otras estructuras que puedan hacer la función de pararrayos. Recuerda que carreras hay muchas, pero vida solo una.

FATIGA DEL CORREDOR

A pesar de tener una adecuada preparación para afrontar con garantías una determinada distancia en carrera, durante la misma podemos entrar en una fase de agotamiento que se conoce como fatiga del corredor. Este tipo de fatiga, la cual afecta al rendimiento del atleta y le impide mantener el nivel de esfuerzo, se presenta bajo una doble manifestación, afectando tanto al plano físico como al psicológico. Generalmente nuestro cuerpo y mente están alineados y nos proveen la fuerza y determinación necesaria para llevar a nuestro organismo a un alto nivel de esfuerzo físico, pero en ocasiones se produce una desconexión, y nos falla uno de estos parámetros. El otro en estos casos busca suplir la deficiencia, intentando minimizar la bajada del rendimiento. Ante la aparición de fatiga no debemos intentar mantener el ritmo que llevamos, sino acomodarnos a las nuevas circunstancias, buscando no parar o caminar, ya que se nos puede hacer muy difícil volver a correr en condiciones. Pero en momentos puntuales, podemos sufrir lo que se conoce como “desconexión total”, en los que el físico ni la mente aguantan. Cuando eso pasa lo mejor es aceptarlo, interiorizar que no era nuestro día y esperar tiempos mejores.

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